El currículo oculto se presenta de manera paralela y/o alternativa al
currículo formal de una institución, pero surge la duda acerca del efecto que surte
aquél sobre el proceso enseñanza - aprendizaje, porque bien puede constituir un
obstáculo para su correcta aplicación y desarrollo, o bien puede aportar elementos
que lo enriquezcan y allanen el camino hacia el cumplimiento de los objetivos
institucionales.
Ha sido abordado por varios autores a través de obras muy específicas
sobre el curriculum, así como en múltiples artículos en diversas publicaciones,
pero todas ellas en el terreno meramente teórico - discursivo; no obstante lo
discutido sobre el tema, las investigaciones sobre el particular son escasas o
poco difundidas, y en el mejor de los casos aluden a instituciones de educación
preescolar y básica, soslayando el acontecer en el nivel de educación superior.
Algunos autores sobre este tópico lo han señalado como culpable de llevar
implícito un mensaje de ideo - socialización encaminada a la legitimación de la
hegemonía; otros, le atribuyen una gran riqueza en información, que puede ser útil
a la formación profesional.
El currículo oculto, la enseñanza tácita de las normas y expectativas
sociales y económicas a los estudiantes, no es algo tan "estúpido" como
creen muchos educadores.
José D. Huerta Peña, et. al. (1988:10) asumen:
Entendemos al currículo oculto como un proceso de enseñanza
aprendizaje, paralelo e implícito al currículo formal que se expresa de
manera cotidiana, consciente o inconscientemente en el ámbito escolar a
través de los valores, mensajes, actitudes e intereses de quienes conviven
el proceso educativo formal, legitimando con él la cultura y el poder del
sistema dominante.
John Eggleston (1980), afirma que el currículo oculto no constituye nada
nuevo, ya que se advierte su presencia en la reforma del siglo XIX; sostiene que
tanto alumnos como docentes deben aprender este currículo que califica de
esencial, si es que quieren sobrevivir en el salón de clase y lograr siquiera un
principio de participación en el currículo oficial.
Se le ha llamado currículo oculto porque su implementación es llevada a la
práctica de manera inconsciente por el docente, quien proyecta a través de él su
concepción del mundo; al formar parte de la vida cotidiana pasa inadvertido ante
los alumnos, pero no por eso deja de hacer sentir sus efectos en ellos porque de
alguna manera es tomado como modelo a imitar, e incluso, llega a tener mayor
significación que los aprendizajes explícitos en el curriculum oficial.
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